jueves, 16 de septiembre de 2010

Aquellas comedias de los años 30...

El cine tiene sus épocas, normalmente caracterizadas por tener entre cosas, diálogos, vestuarios, fotografía, etc más o menos anticuados según si la época es más o menos antigua. Esto muchas veces afecta a que a veces alguna pelicula no la queramos ver por ser antigua ya que directamente la consideramos como anticuada. Eso no siempre es ni debe ser así, ya que durante las años 30 se hicieron algunas comedias que ahora mismo estan consideradas muchas como algunas de las mejores comedias de la historia. Yo destacaría cuatro películas de esa época: Sopa de ganso (1933), Sucedió una noche (1934), Una noche en la ópera
(1935) y por último La fiera de mi niña (1938), una película que se considera adelantada su tiempo. Estas películas son en conjunto obras maestras debido a su frescura, humor y originalidad que se puede considerar en un primer momento algo raro en películas de esa época. Dos de esas cuatro películas son de unos humoristas que en aquella época resultaron ser los más divertidos y conocidos: los Hnos Marx, compuestos por Groucho, Chico, Harpo y Zeppo. En Sopa de ganso (probablemente  el film más carismatico de la filmografía del grupo), Groucho Marx hace del señor Rufus T. Firefly, dictador de un país imaginario llamado Freedonia, que intentara hacerse compatriota del país vecino, pero debido a su comportamiento eso va a resultar practicamente imposible, Groucho y Harpo hacen de espías del país rival que intentaran averiguar lo que trama Firefly. En Una noche en la ópera los tres principales hermanos Marx hacen de representantes operísticos que ayudan a un tenor llamado Ricardo Baroni para que consiga conquistar a otra cantante de ópera llamada Rosa, sólo que un hombre multimillonario llamado Lasparri también está enamorado de ella y para que esta caiga le va a convertir en estrella en Nueva York, todos  estos personajes intentarán consegir sus objetivos en un barco a través de gags y más gags. Estas películas son un ejemplo de los tipos de comedia que había en los años treinta, que consistía en hacer de la sinopsis algo divertido y en el buen sentido de la palabra ridículo a través de muchas escenas irreverentes. Luego había películas un poco más románticas al mismo tiempo en que continúan siendo divertidas y un poco irreverentes. Ese es el caso de Sucedió una noche. El film trata de una chica de clase alta que está prometida, pero debido a las presiones que le mete su padre y a la terrorífica idea de pensar que su  prometido sea un farsante decide fugarse y salir huyendo hacia lo más lejano de su padre y su prometido, durante la huída conoce a un periodista, juntos se ayudarán para conseguir sus intereses, solo que algunos intereses no son los esperados por la otra persona....Un caso similar de  la estética en el guión que posee Sucedió una noche es la película conocida como La fiera de mi niña. Cary Grant hace de antropólogo prometido y que ha conseguido una hazaña es su carrera, ya que ha conseguido el hueso de un dinosaurio muy poco conocido, su trabajo y vida amorosa le sonríe, hasta que en una partida de golf con el que podría ser el que pague su gran hazaña conoce a una muchacha que inexplicablente le intenta hacer la vida imposible. Pero la chica llega muy lejos cuando le pide que le acompañe a su granja para dejar a su mascota. Lo curioso es que su mascota es un leopardo llamado Baby, la cosa empieza a enredarse a tal punto que unos familiares de la chica creen que el antropólogo es su prometido, y el tiene que fingirlo durante una cena que comparten los cuatro, durante esa cena, el leopardo Baby se pasea por los alrededores de la granja, buscando a un perro que tiene el hueso del dinosaurio que había conseguido el antropólogo. Estas comedias tienen unas historias que resultan un disparate, pero a través de los diálogos, las interpretaciones y la inocencia que las películas de estas épocas contenían, el disparate es menos disparatado y resulta un tesoro de guión. Lo interesante de estas películas es que planteban temas interesantes como por ejemplo, lo estúpidos que pueden llegar a ser los que gobienan los países como debaten en Sopa de ganso, o lo que haces por dinero y amor (Una noche en la ópera), o la guerra de sexos, como debaten en Sucedió una noche y La fiera de mi niña a través de metáforas, la más célebre la de las murallas de Jericó. Estos componentes que poseen estas películas se han convertido poco a poco en una manera de ver el cine, una manera de ver el cine como otra cualquiera, que, al igual que otra cualquiera, resulta muy especial.

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